Ética y Neuromarketing: La delgada linea roja.

Desde que empecé a escribir este blog me han planteado en varias ocasiones la misma pregunta: ¿hasta que punto es ético empujar a los clientes a la compra o adquisición de un bien o servicio mediante el engaño?

Después de todo, el objetivo del este tipo de estudios es adivinar cómo funciona el cerebro y cuál es su reacción cuando es sometido a diferentes estímulos con el fin de llegar más fácilmente a la mentalidad del consumidor. La respuesta de la mayor parte de la gente ante este hecho es una actitud defensiva ante la idea de que alguien pueda estar manipulándole, apretando el mágico “buy-button” del cerebro para empujarle a una decisión que de otra manera no habría tomado.

A pesar de que el sueño de todo departamento de markerting se vería realizado si eso pudiera ser cierto, la verdad es que esto es ,a día de hoy, imposible.

Cierto es que el Neuromarketing intenta generalizar patrones de comportamiento y reacción, pero no olvidemos que incluso dos personas que pertenecen al mismo grupo social, de edad, raza, género (y un largo etcétera) no piensan y reaccionan de la misma manera exacta. Los límites del Neuromarketing se encuentran en la individualización de la persona.

Con esto lo último que intento es tirar por tierra esta práctica que, según mi opinión, es la evolución necesaria que tenía que sufrir el marketing. Sin embargo su efectividad queda limitada por la voluntad de las personas. Ningún consumidor va a comprar en contra de su voluntad sólo porque cierto producto esté colocado en cierto nivel o que el packaging sea de un color con el que siente afinidad. El Neuromarketing intenta favorecer la toma de una decisión apelando a una parte de nosotros que no es del todo consciente, pero el no ser consciente no implica que no queramos hacerlo, y he ahí el punto de distinción que cabe destacar.

En esto, el Neuromarketing guarda relación con un arte que viene siendo desarrollado desde hace siglos: el Hipnotismo. Esta técnica, muy empleada en las artes escénicas provoca a veces un miedo irracional debido al poder que parece llegar a tener sobre la persona. Sin embargo, todo hipnotismo sigue una regla básica, una regla que por mucho que se quiera o por muy experto que sea el que lo realiza se tiene que respetar: no se puede obligar a nadie a hacer algo en contra de su voluntad.

La voluntad de la persona reside también en la parte no consciente de nosotros. Algo que nos produce rechazo no puede ser mágicamente cambiado y dado la vuelta para que lo compremos porque un estudio haya dicho que al 80% de las personas le gusta. Sin embargo, sí que puede hacer que alguien perteneciente a ese 80% se decante por determinado producto porque ese color le resulta más agradable. Ahí reside el potencial de estos estudios.

Después de todo, es precisamente el objetivo del marketing y de la publicidad el atraer a la gente a comprar tu producto, pero nadie pone una pistola en la cabeza para hacerlo (o dudo mucho que repitiera su experiencia de compra después de eso…).

Sin embargo, algunas organizaciones se están poniendo al día para contra-atacar este pensamiento global. Un ejemplo de ello es el código ético al que tienen que adherirse todas aquellas empresas asociadas a la Neuromarketing Science and Business Association (NMSBA). Su objetivo, aparte de intentar establecer estándares y lineas de actuación para el Neuromarketing, es intentar evitar que cada empresa vaya por su propio lado.

Para asegurarse de que este no se queda desactualizado, está hecho para ser revisado con el tiempo para reflejar “los máyores estándares éticos de la indrustria de investigación del Neuromarketing“.

Podéis encontrar el código entero a través del siguiente link.

Read the English version here/Lea la versión en inglés aquí

3 thoughts on “Ética y Neuromarketing: La delgada linea roja.

  1. Dar con la clave en el marketing es algo complicado. Sobre todo dar con la clave en los consumidores de hoy en día, los cuales cada vez son más especiales, con gustos más cerrados y centralizados en la personalidad o mentalidad de cada uno…
    Es muy difícil dar con la clave para acertar con el consumidor, o peor aún, es muy difícil acertar con la mayoría y la gran masa de consumidores, los cuales siempre encontrarán algún inconveniente al producto.

    Aunque parezca que el marketing favorece mucho la compra, no siempre es así. El marketing ayuda a las decisiones, o incluso las perjudica, pero la última palabra siempre la tiene el consumidor. No porque dicha campaña sea más buena, o porque este producto se encuentre por todos los carteles de la ciudad, tiene porqué ser más vendido.

    La decisión final es siempre nuestra, la de comprar o no comprar.

    Aun así, he de decir que en mi opinión el marketing es algo que fomenta bastante las compras, promociona los productos y los da a conocer, y al final favorece en cierta parte la venta de dichos productos.

    Para todo esto, el Neuromarketing es una de las técnicas que se está empezando a aplicar, para estudiar las reacciones del cerebro humano con respecto a la publicidad y ámbitos de comunicación de masas, para así poder predecir las conductas de consumidores. Técnica que se empieza a ver con un futuro bastante prometedor.

    El Neuromarketing trabaja el subconsciente de las personas. Dicen que con él se puede leer la mente del consumidor, conocer sus deseos, qué lo motiva para asumir la mejor toma de decisión al comprar o consumir un producto.

    Se pueden llegar a hacer preguntas esenciales para lograr un gran efecto dentro de los posibles clientes y de esa manera diseñar programas de marketing con un mayor grado de eficacia y solo con el Neuromarketing se pueden contestar.

    Desde luego, estos avances son increíbles, ya que el Neuromarketing permitiría mejorar las técnicas y recursos publicitarios y ayudar a comprender la relación entre la mente y la conducta del destinatario, algo que en la actualidad puede considerarse el desafío más importante en éstos sectores. Por ello, si dicha práctica avanzara, sería enorme el avance en el estudio de dichos mercados.

    Estos estudios se realizan mediante Imágenes por Resonancia Magnética (IRM), que analiza las distintas partes del cerebro y cómo reaccionan las personas ante casos de ámbito diario, para así poder ver cómo actuar ante ellas e idear las técnicas de marketing necesarias.

    Pero desde mi punto de vista, no es una técnica ética ni moral, ya que se trata de un avance muy grande por un lado, pero a la vez perjudicial, que se podría llegar a controlar las decisiones de consumo del cliente, y que estas técnicas pueden considerarse invasivas para la intimidad de las personas, al poder llegar a orientar las emociones personales hacia los productos del mercado. Es decir, que impregnaríamos el cerebro de las personas de una publicidad sin que se dieran cuenta…

  2. Pingback: Ethics and Neuromarketing: The Red Thin Line « Marketing in Axon

  3. Pingback: Mico: Los auriculares que leen tu cerebro | What is the marketing World up to?

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