¿Cómo reaccionamos ante la música?

La música es uno de los elementos fundamentales en la cultura del ser humano, entre otras razones, por su capacidad de provocar en nosotros los más variados sentimientos. Pero, ¿porqué algunas melodías despiertan en nosotros esos sentimientos mientras otras nos dejan “planos”?

Hoy os traigo un resumen del post del blog de ciencias psicológicas bmedreport.com, el cual a su vez está basado en un estudio publicado por la Scientists at Florida Atlantic University en el que se trata de observar el efecto de la música clásica en el cerebro mediante el uso de un escáner fMRI (cuyo uso y funcionamiento fue  explicado en el post “Pero…¿Cómo se hace un estudio de Neuromarketing? (II)”).

Este estudio, titulado como “Las Respuestas Neuronales y Emocionales Dinámicas a la Música Dependen de la Expresión Interpretativa y de la Experiencia del Oyente” fue llevado a cabo en el  Center for Complex Systems and Brain Sciences (CCSBS) de FAU’s Charles E. Schmidt College of Science en colaboración la Universidad MRI of Boca Raton. Los autores del estudio, los Drs. Edward Large y Heather Chapin, postulan que su estudio destaca cómo la interpretación de música carga las zonas cerebrales encargadas de procesar los sentimientos.

Los investigadores ofrecieron a los sujetos de prueba en primer lugar la interpretación de un músico experto de la obra de Frédéric ChopinÉtude in E- Major, Op. 10, No. 3” en un piano computerizado (electrónico),  en lo que denominaron la interpretación expresiva. Después, sintetizaron otra versión usando un ordenador sin el toque interpretativo humano,  lo que denominaron como interpretación mecánica.  Ambas versiones presentaban en un principio los mismos elementos musicales – melodía, armonía, ritmo, tempo and volumen – y ambas fueron grabadas usando el mismo piano. La única diferencia era que la interpretación expresiva incluía cambios dinámicos en el tempo y volumen en determinados compases, variaciones que los pianistas usan en la interpretación para evocar respuestas emocionales.

Como requisito para algunos de los sujetos de prueba escogieron a participantes que sintieran cierta afinidad con la música, sin ser profesionales en ningún aspecto relacionado con ella. El estudio estaba dividido en tres partes:

1)  Los sujetos informaban de su respuesta emocional a  tiempo real usando un software informático especializado.

2) Inmediatamente después, se les colocaba en el escáner fMRI y se les pedía que escucharan ambas versiones sin moverse y con los ojos cerrados, sin informar.

3) Una vez concluida la fase anterior, se les pedía que informaran otra vez como en el primer paso. La razón de esta repetición era asegurar la consistencia de las emociones reportadas por los sujetos para poder compararlas con el resultado obtenido en el fMRI.

Los resultados de este estudio fueron variados y notables:

a) Se confirmó la hipótesis de que el toque humano en la interpretación de una pieza musical por un experto pianista aumenta el efecto de recompensa y emoción relacionados con las actividad neuronal.

b) Y, lo que es más importante cuando hablamos de Neuromarketing: los resultados revelaron que la actividad neuronal durante la interpretación musical presenta matices a tiempo real. Esta actividad tuvo especial repercusión en la zona que se cree es responsable de seguir el ritmo y en el sistema de neuronas en espejo. Este último parece tener un papel fundamental en la comprensión e imitación de la acción ajena, y lo interesante es que este sistema se “enciende” cuando observamos una acción que podemos hacer siendo llevada a cabo por otra persona.

Esto no implica directamente que todos seamos capaces de tocar el piano como pianistas expertos (¡ojalá!), sino que este sistema refleja la emoción del intérprete, haciendo de la música un medio de transmisión de empatía.

Pero ¿qué repercusión tiene esto para nuestro campo? Una melodía puede servir más que para la simple memorización y asociación a una marca o producto: puede generar algo tan poderoso como es la empatía, el sentirse identificado con algo, lo cual puede resultar crucial si se combina con una campaña de transmisión de los valores de una empresa.

A mi juicio, esto es lo más parecido que existe al buy-button en la vida real, y conseguirlo es algo tan “sencillo” como buscar una buena (y humana) melodía.

Podeís encontrar el video de la monitorización del cerebro mediante fMRI aquí.

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